Rex Heuermann, acusado en el caso de los asesinatos de Gilgo Beach, se declaró culpable este miércoles de haber asesinado a ocho mujeres, en un giro decisivo dentro de uno de los procesos criminales más impactantes de Nueva York.
Durante la audiencia celebrada en el Tribunal del Condado de Suffolk, Heuermann, de 62 años, admitió haber cometido los homicidios y aceptó cumplir múltiples condenas consecutivas de cadena perpetua, evitando así el juicio que estaba previsto para septiembre.
El acusado reconoció haber estrangulado a varias de sus víctimas, entre ellas Melissa Barthelemy, Megan Waterman, Amber Costello, Sandra Costilla, Valerie Mack, Jessica Taylor y Maureen Brainard-Barnes. Además, confesó un octavo asesinato: el de Karen Vergata, cuya muerte no formaba parte formal de la acusación principal, pero fue incluida en el acuerdo judicial.
La sentencia fue fijada para el próximo 17 de junio.
Según la fiscalía, Heuermann atacó durante casi dos décadas a mujeres vinculadas al trabajo sexual y abandonó sus cuerpos en distintos puntos de Long Island, especialmente en áreas cercanas a Ocean Parkway.
La investigación logró identificarlo a partir de evidencia genética, registros telefónicos y el rastreo de una camioneta Chevrolet Avalanche, vehículo considerado clave en el caso.
Las autoridades también sostienen que el acusado utilizaba identidades falsas para contactar a sus víctimas y mantenía documentos donde organizaba detalles relacionados con los crímenes.
Familiares de las víctimas estuvieron presentes en la audiencia y reaccionaron visiblemente afectados mientras escuchaban la confesión.
La exesposa del acusado, Asa Ellerup, expresó solidaridad con las familias afectadas tras la comparecencia judicial.













Justicia para las víctimas
Qué mente tan enferma
Eso es un caso muy fuerte