Washington.– El Congreso de Estados Unidos retomó este martes sus actividades tras dos semanas de receso, en medio de una creciente crisis política y ética provocada por la renuncia de dos legisladores señalados por escándalos sexuales.
Los congresistas Eric Swalwell (demócrata por California) y Tony Gonzales (republicano por Texas) dimitieron luego de que se impulsara una iniciativa para expulsarlos por las acusaciones en su contra.
Swalwell, quien también abandonó su aspiración a la gobernación de California, negó los señalamientos, aunque pidió disculpas por “errores de juicio”. Gonzales, por su parte, anunció su retiro apelando a motivos personales.
A estos casos se suman investigaciones contra otros legisladores, como Sheila Cherfilus-McCormick y Cory Mills, lo que ha intensificado la presión interna para acelerar los procesos del Comité de Ética de la Cámara de Representantes.
El retorno del Congreso ocurre además en medio del prolongado cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que permanece sin financiación desde febrero debido al estancamiento entre demócratas y republicanos.
La disputa gira en torno a políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump, especialmente tras incidentes relacionados con operativos federales. Mientras los republicanos buscan aumentar los fondos, los demócratas exigen mayores controles sobre las actuaciones de los agentes.
Las negociaciones, en las que también participa la Casa Blanca, no han logrado avances, generando impactos en servicios como la seguridad aeroportuaria.
Otro punto clave en la agenda legislativa es la guerra con Irán. Legisladores demócratas promueven una resolución para limitar las facultades del Ejecutivo en materia militar, argumentando que el Congreso debe tener un rol central en la declaración de conflictos armados.
No obstante, la iniciativa enfrenta dificultades para alcanzar la mayoría necesaria que permita superar un eventual veto presidencial.












