El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, lanzó una advertencia a Washington tras la reciente redada migratoria en una planta de Hyundai-LG en Georgia. Según el mandatario, la acción del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EE.UU. podría enfriar el interés de las compañías surcoreanas en invertir directamente en el país norteamericano.
Durante una rueda de prensa en Seúl, Lee expresó que el operativo contra trabajadores surcoreanos ha generado preocupación en las empresas que planean construir fábricas en territorio estadounidense, debido al “trato desfavorable” de las autoridades locales. “Podría ser desventajoso establecer una fábrica allí, por lo que no pueden sino pensárselo dos veces”, advirtió.
El Gobierno surcoreano ya abrió conversaciones con la administración estadounidense para flexibilizar regulaciones migratorias, incluyendo la creación de una categoría especial de visado para trabajadores de su país.
La redada, que se suma al endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump desde su llegada a la Casa Blanca, reavivó el debate sobre los obstáculos que enfrentan los trabajadores extranjeros en EE.UU., incluso aquellos contratados legalmente para proyectos de gran escala.













