República Dominicana.- Si algo ha dejado claro el diputado Tobías Crespo es que en el gobierno dominicano la palabra “corrupción” no es una excepción, sino una tradición con presupuesto asignado. Según el legislador de la Fuerza del Pueblo, lo del Senasa —ese episodio de vacunas que aparecían y desaparecían como si fueran magia de circo— no es más que la “punta del iceberg”. Y ya sabemos que cuando en la República Dominicana se menciona un iceberg, el Titanic siempre se llama Gobierno.
Crespo fue directo al problema: “En todas las instituciones hay casos de corrupción. El portal de compras y contrataciones está secuestrado”. Así, sin anestesia ni tecnicismos, soltó lo que el pueblo comenta mientras el poder aplaude sus propios informes de transparencia.
Mientras el gobierno se vende como ejemplo de pulcritud y eficiencia, los contratos se reparten en silencio, las compras se inflan como globos de feria, y la rendición de cuentas se ha convertido en un acto de magia donde lo que desaparece son los millones.
En su lista de irregularidades, Crespo apuntó hacia Senasa, donde las vacunas se compraban a precios que iban desde 3 hasta 22 dólares por dosis, dependiendo —quizás— del humor del funcionario de turno. También mencionó al Ministerio de Educación, donde las compras de vehículos y equipos parecen más un negocio que una inversión, y a Obras Públicas, con más de 300 contratos que huelen a irregularidad aunque nadie quiera oler.
El golpe más certero, sin embargo, fue contra el discurso oficial: ese que repite, día y noche, que el gobierno es “ético”, “transparente” y “diferente”. La realidad —como bien dice Crespo— es que Senasa no es un caso aislado, sino el reflejo de un sistema donde cada institución tiene su propio capítulo en la enciclopedia de la corrupción.
Porque aquí no se trata de manzanas podridas, sino de una canasta entera que lleva tiempo fermentando.
Mientras el gobierno sonríe en televisión hablando de eficiencia, y los comunicadores oficialistas celebran “los logros del cambio”, los contratos siguen firmándose con tinta invisible. Todo marcha bien… pero solo para los que marchan hacia la caja.
La denuncia de Crespo no es solo una crítica política: es un espejo que el poder no quiere mirar. Porque en este país la corrupción no se combate, se recicla. Se maquilla de modernidad, se justifica con tecnicismos y se renueva cada cuatro años con una nueva firma y el mismo vicio de siempre.
















Aquí la corrupción no se acaba se recicla cada cuatro años le cambian la etiqueta y nos venden el mismo veneno con otro color
El portal de compras está secuestrado dice Tobías y tiene razón eso solo lo usan los que tienen padrinos los demás ni lo miran
Esa frase del iceberg me mató el Titanic siempre se llama Gobierno eso resume el relajo que hay aquí con los cuartos del pueblo
Siempre lo mismo cambian los nombres pero el guion es igual roban maquillan y después salen hablando de transparencia como si nada
Tobías no dijo mentira eso del Senasa es solo el comienzo aquí cada institución tiene su propio truquito pa buscarse lo suyo sin dejar huella
si ese iceberg sigue creciendo el Titanic del gobierno se va a hundir sin salvavidas
lo peor es que después de todo eso vienen y dicen que estamos “avanzando”
mientras tanto el pueblo sigue pagando los platos rotos de tanto relajo
la corrupción aquí tiene más vida que los apagones y más ritmo que una tambora
cada cuatro años cambian las caras pero el guión es el mismo
si Senasa tiene líos con las vacunas imagínate lo que no se sabe en otras instituciones
el cuento de la transparencia ya nadie se lo cree eso suena bonito solo en los discursos
aquí los contratos públicos parecen piñatas todo el mundo quiere agarrar algo cuando se rompen
eso del iceberg le quedó perfecto porque cada gobierno termina chocando con su propia corrupción
diantre ese Crespo no se anda con rodeos dijo lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir