El Gobierno de Cuba anunció que permitirá a sus ciudadanos residentes en el exterior participar en inversiones dentro del sector privado, como parte de una estrategia orientada a dinamizar la economía nacional y atraer nuevos capitales.
La medida fue adelantada por el vice primer ministro y ministro de Comercio Exterior, Oscar Pérez-Oliva, quien explicó que la apertura no se limitará a pequeños negocios, sino que contempla también proyectos de mayor escala vinculados a infraestructura y áreas consideradas prioritarias.
Entre los sectores señalados por las autoridades figuran el turismo, la minería y la energía, ramas que el Ejecutivo considera claves dentro de su actual programa de reformas económicas.
El funcionario afirmó además que la isla busca construir un ambiente de negocios más dinámico, aunque reconoció que las restricciones impuestas por Estados Unidos continúan afectando el acceso a financiamiento, mercados y tecnología.
Según explicó, La Habana mantiene interés en fortalecer vínculos comerciales tanto con empresas estadounidenses como con cubanos radicados en territorio norteamericano y sus descendientes.
El anuncio se produce pocos días después de que el presidente Miguel Díaz-Canel confirmara contactos con representantes de Washington, en un contexto de presión económica y negociaciones abiertas entre ambos países.
Por su parte, Donald Trump afirmó recientemente que espera avances en las conversaciones bilaterales en el corto plazo.














El anuncio llega en un momento crítico: Cuba enfrenta su peor crisis de escasez de combustible, apagones y falta de comida en años.
Hasta hoy, los cubanos residentes en el exterior (como los de Miami o Madrid) tenían prohibido ser socios o dueños directos de negocios legales en su tierra.
La medida busca atraer capital fresco para las empresas privadas, que son el motor que intenta mover la isla en medio de una parálisis estatal.