República Dominicana.- Las autoridades desmantelaron una imprenta clandestina en el municipio Santo Domingo Este, dedicada a la falsificación y comercialización de libros en perjuicio de casas editoras, a quienes se les ocuparon ejemplares por un valor total de 700,000 pesos, informó este domingo la Policía Nacional.
En imprenta allanada ubicada en la calle 8 ensanche Las Américas, fueron detenidos dos empleados para fines de investigación.
Las ediciones ocupadas fueron 280 planchuelas para la fabricación de la reconocida “Caligrafía Dominicana”, otras 2,000 caligrafías de diferentes números sin terminar; estas caligrafías en su estado original en el mercado local tienen un costo de RD$350.00 cada una, por lo que ascienden a un valor total de RD$700,000.00 pesos lo ocupado.
En la acción, llevada a cabo por miembros policiales, adscritos al Departamento Operativo II de Investigación de Falsificaciones, de la Dirección Central de Investigación (DICRIM), en coordinación con el Ministerio Público, se ocuparon también equipos utilizados para fabricar caligrafías, tales como 25,000 hojas en blanco, dos máquinas de imprenta, marca Crestline, una cortadora o guillotina y una grapadora industrial. Todo lo ocupado quedó bajo custodia del Ministerio Público.
El acta policial identificó al propietario de la imprenta, en tanto que los detenidos, que figuran como empleados, fueron puestos en libertad por disposición del Ministerio Público.









¡Qué ingenio! Deberían contratarlos para imprimir libros legítimos. ¡Creatividad al poder!
¡Qué creatividad! Deberían legalizarlo y cobrar impuestos por sus obras. ¡Viva la piratería literaria!
¡Qué creatividad! ¿Por qué no legalizar la producción de libros piratas en lugar de prohibirla?
¡Qué creatividad! Deberían contratar a esos impresores para hacer libros originales.
¿Y si en lugar de desmantelarla, la hubieran convertido en una biblioteca clandestina?
¿Y si los libros falsificados fueran mejor que los originales? ¿Quién decide qué es válido?
¡Qué creatividad! Quizás deberían contratar a esos artistas para hacer libros legítimos.
¡Vaya ingenio! ¿Por qué no legalizaron la imprenta y vendían libros originales?
¡Qué creatividad! Igual y deberían considerar contratar a esos impresores para proyectos legales.