El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó este lunes su presión sobre los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte al advertir que la alianza podría enfrentar consecuencias negativas si no colabora con Washington para restablecer la seguridad en el estrecho de Ormuz.
El mandatario estadounidense insistió en que los países que dependen de esta ruta marítima estratégica deben participar activamente en su protección, en medio de la paralización parcial del tránsito petrolero y gasífero desde Oriente Medio, situación que mantiene bajo presión a los mercados energéticos internacionales.
Trump también confirmó que su administración mantiene conversaciones con Irán, aunque reconoció que todavía no percibe condiciones definitivas para un acuerdo, pese a que, según dijo, ambas partes muestran señales de acercamiento.
En paralelo, la Casa Blanca trabaja en la conformación de una coalición internacional destinada a escoltar embarcaciones comerciales a través del estrecho de Ormuz, una medida con la que busca garantizar el flujo de exportaciones energéticas. Sin embargo, algunos aliados ya han mostrado reservas: Alemania rechazó sumarse a la iniciativa, mientras Australiaanunció que no enviará buques a la zona.
Por su parte, autoridades iraníes sostienen que el conflicto continúa escalando. El canciller Abbas Araghchi afirmó que la situación regional afecta tanto a Washington como a Teherán, mientras voceros militares iraníes aseguran haber causado daños a sistemas defensivos y embarcaciones enemigas durante las últimas dos semanas.
Al mismo tiempo, el conflicto regional sigue ampliándose. Israel informó sobre nuevas operaciones militares en Líbano y ataques contra instalaciones en Teherán, mientras Turquía condenó las incursiones israelíes por considerar que agravan la inestabilidad regional.
La crisis energética derivada del conflicto también comienza a reflejarse en Europa. Expertos en Reino Unido advierten que la prolongación de la tensión en Oriente Medio podría afectar el empleo y retrasar decisiones económicas clave del banco central británico.














La advertencia fue directa: si no hay respuesta o es negativa, Trump cree que será «muy malo para el futuro de la OTAN», reviviendo sus viejas quejas sobre la utilidad de la alianza.
«Es apropiado que los beneficiarios del Estrecho ayuden a que no pase nada malo allí», afirmó el presidente en la entrevista publicada este domingo.
Trump lanzó un ultimátum claro: los países que se benefician del petróleo que pasa por Ormuz deben ayudar a vigilarlo o enfrentar consecuencias en la alianza.