El 24 de septiembre de 2013, José “Pepe” Mujica se paró en la Asamblea General de la ONU y, en vez de hablar de armas, amenazas o poder, pidió algo distinto: salvar la vida.
Con su estilo sencillo, el expresidente uruguayo se presentó con la frase “soy del sur, vengo del sur” y recordó que cargaba con los millones de pobres de América Latina. Criticó el dominio del “dios mercado” y advirtió sobre el despilfarro que amenaza al planeta, llamando a poner la vida por encima de todo.
Doce años después, ese discurso será homenajeado en Nueva York con la participación de líderes de América y Europa. Según el canciller uruguayo Mario Lubetkin, el mensaje de Mujica sigue vigente porque logró hacer comprensibles problemas complejos y tocó fibras que aún resuenan.
Mujica, que rechazó vivir en la residencia presidencial para seguir en su chacra, fue ovacionado entonces por un auditorio acostumbrado a discursos protocolares, pero sorprendido por la voz de un presidente que hablaba más como campesino que como político.
“Piensen que la vida humana es un milagro, y nada vale más que la vida”, dijo aquel día. Una frase que hoy, más de una década después, vuelve a escucharse con fuerza.








Su mensaje sigue vigente y nos recuerda la importancia de cuidar el planeta
Muchos líderes no escuchan y siguen centrados en dinero y política
Mujica siempre hablaba con el corazón y ponía la vida por encima del poder