La República Dominicana vuelve a “hacer historia” en los mercados internacionales, aunque esta vez la hazaña no es científica ni tecnológica, sino crediticia: otro préstamo más, esta vez por 1,600 millones de dólares, con vencimiento a 10 años y una tasa de 5.87 %. Todo un logro, si se considera que endeudarse sigue siendo nuestra principal estrategia económica.
Desde el Ministerio de Hacienda, el ministro Magín Díaz calificó la operación como “una muestra de confianza internacional en la economía dominicana”. Tal vez tenga razón: hay que tener mucha confianza —o fe ciega— para seguir prestándole a un país que cada año promete reducir su deuda y cada año termina pidiendo más.
La nota oficial celebra que la demanda fue tres veces mayor al monto ofertado. En otras palabras, hay fila para prestarnos dinero. Claro, si se paga con los impuestos del pueblo, el negocio es redondo: ellos cobran, nosotros aplaudimos.
Según Hacienda, los fondos se destinarán a “proyectos de infraestructura, energía, agua, salud y educación”. Esos mismos sectores que, curiosamente, siguen necesitando inversión pese a los múltiples préstamos que se anuncian cada año para los mismos fines. ¿Será que los proyectos se evaporan, o que la infraestructura se construye con promesas?
El Gobierno también resalta que el riesgo país está en su punto más bajo, un indicador que suena bien, pero que poco dice al ciudadano que paga más por el arroz, el transporte y la luz. Porque mientras la macroeconomía sonríe en los informes, el bolsillo de la gente sigue haciendo malabares.
Esta operación “fortalece la sostenibilidad fiscal”, asegura el comunicado. Un concepto curioso si se piensa que la sostenibilidad se logra gastando menos y no pidiendo más. Pero en el lenguaje oficial, endeudarse es sinónimo de estabilidad y pagar intereses se vende como una victoria nacional.
Al final, el Gobierno se cuelga otra medalla por su “éxito” financiero. Mientras tanto, el país continúa corriendo en la misma cinta estática de siempre: avanzando en los discursos, pero con los pies atados a la deuda.















dicen que es confianza internacional pero la verdadera confianza se gana cuando el pueblo vive mejor no cuando los banqueros aplauden
uno no ve una carretera nueva ni una escuela decente pero sí ve los millones que se evaporan
cada vez que anuncian deuda es como si celebraran que nos hundimos más pero con traje y corbata
tan felices con préstamos nuevos pero no dicen quién va a pagar los intereses cuando cambie el gobierno
eso no es logro eso es otro clavo pa la gente que vive contando los chelitos pa llegar a fin de mes
uno se cansa de oír que es un logro cuando en realidad es otro peso más sobre los hombros del dominicano
siempre dicen que es para educación y salud pero los hospitales siguen sin medicamentos y las escuelas sin cupo
eso de sostenibilidad fiscal suena bonito pero lo que hay es un hoyo que cada día se hace más grande
el pueblo sigue pagando mientras los funcionarios se tiran fotos celebrando préstamos
ay mi madre más deuda otra vez y siempre con el mismo cuento de inversión que nunca se ve