El papa Francisco lamentó este miércoles la espiral de violencia que envuelve a México, tras el asesinato en una iglesia de dos sacerdotes jesuitas y un guía turístico, cuyos cuerpos permanecen desaparecidos.
El pontífice expresó tristeza y consternación por el crimen de sus compañeros de orden Javier Campos y Joaquín Mora, a quienes llamó «hermanos» y que desarrollaban su labor en comunidades indígenas tarahumara.
«Hay tantos asesinatos en México. Estoy cerca, en afecto y oración, de la comunidad católica afectada por esta tragedia», dijo Francisco al final de su audiencia general semanal.
Campos, de 79 años, y Mora, de 81, fueron baleados el lunes en la localidad de Cerocahui, en las montañas del estado de Chihuahua (norte), «mientras intentaban defender a un guía turístico que buscaba refugio» en su parroquia, según la orden también conocida como la Compañía de Jesús.









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