La histórica reunión entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos, Vladímir Putin y Donald Trump, inició este viernes en la base militar Elmendorf-Richardson, en Anchorage, Alaska.
Ambos mandatarios aterrizaron casi al mismo tiempo y se saludaron en la alfombra roja antes de dirigirse a una plataforma con la inscripción “Alaska 2025”, donde volvieron a estrecharse la mano. Luego, abordaron juntos la limusina presidencial de Trump para dirigirse al lugar de las conversaciones.
El encuentro comenzó con un diálogo cara a cara con traductores, seguido de una sesión en formato “tres por tres”: por Rusia, Putin, el canciller Serguéi Lavrov y el asesor presidencial Yuri Ushakov; por Estados Unidos, Trump, el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial Steve Witkoff.
Más tarde, se sumarán delegaciones completas y se celebrará un desayuno de trabajo. El Kremlin estima que la cumbre podría extenderse entre seis y siete horas. Moscú confía en que el encuentro sea “productivo”.
La delegación rusa incluye, además, al ministro de Defensa Andréi Beloúsov, el ministro de Finanzas Antón Siluánov y el representante especial Kiril Dmítriev.
Por parte estadounidense, acompañan a Trump el secretario de Comercio Howard Lutnick, el director de la CIA John Ratcliffe, el secretario del Tesoro Scott Bessent y la portavoz de la Casa Blanca Karoline Leavitt, entre otros, sumando 16 miembros en total.
El tema central: la resolución del conflicto en Ucrania y la búsqueda de una paz duradera. Según Dmítriev, la cumbre podría servir para “reiniciar” las relaciones bilaterales.
El encuentro se desarrolla pese a intentos de Kiev de obstaculizarlo, según Moscú. El Ministerio ruso de Defensa acusó a Ucrania de “provocaciones deliberadas” cerca de la central nuclear de Zaporozhie y de ataques contra civiles para crear un clima mediático negativo antes de la cumbre.
El presidente ucraniano, Vladímir Zelenski, calificó la reunión como una “victoria personal” de Putin por celebrarse en territorio estadounidense, considerándolo un paso para romper su supuesto aislamiento. Sin embargo, advirtió que no reconocerá los resultados si se excluye a Ucrania de las decisiones.
Desde la Unión Europea, la alta representante Kaja Kallas recordó que cualquier acuerdo entre Washington y Moscú “debe incluir a Ucrania y Europa”, ante temores de que Trump acepte propuestas rusas que no contemplen las posturas de Kiev.











Si esa cumbre termina con compromisos claros en seguridad global sería un avance para todo el mundo
Al menos se están sentando a hablar cara a cara y no a tirarse indirectas por los medios como siempre
Esa reunión puede ser histórica si de verdad logran acuerdos que bajen las tensiones entre esas dos potencias