A menos de tres semanas de las elecciones generales en Bolivia, el expresidente Evo Morales ha encendido el debate político al instar a la ciudadanía a votar nulo o en blanco.
Morales, quien fue inhabilitado judicialmente para participar en los comicios del 17 de agosto, sostiene que esta es una vía “democrática y legítima” frente a un proceso que, asegura, está diseñado para favorecer al oficialismo y a la derecha.
Su llamado coincide con un repunte del voto residual —nulo, blanco e indeciso— que, de acuerdo con una encuesta de Ipsos Ciesmori, alcanza el 34,1 % y supera a todos los candidatos en intención de voto. Detrás se ubican Samuel Doria Medina con 21,5 % y Jorge Quiroga con 19,6 %.
El movimiento liderado por Morales ha abierto centros de coordinación en todo el país, mientras acusa al Gobierno y al Tribunal Supremo Electoral de manipular el proceso, dividir al Movimiento al Socialismo (MAS) y bloquear candidaturas opositoras.
Desde el oficialismo, el presidente Luis Arce y el candidato Andrónico Rodríguez han criticado duramente la campaña por el voto nulo, alegando que favorece a la derecha y debilita al bloque popular. La división del MAS, que por primera vez concurre sin una candidatura unificada, ha acentuado un escenario electoral fragmentado.
Analistas advierten que, de mantenerse la tendencia, el voto residual podría convertirse en el verdadero protagonista de la elección, obligando al próximo presidente a gobernar con un mandato debilitado y un Congreso dividido.










votar en blanco es como ir a comer y no pedir na’
cuando uno no puede jugar, quiere que cancelen el juego entero
ese Evo no suelta el mango ni descalzo