El expresidente de Ecuador Lenín Moreno reiteró este jueves que la acusación en su contra por presuntos sobornos en el caso Sinohydro responde a una “venganza” del correísmo. Según afirmó, el proceso busca castigar su distanciamiento de Rafael Correa cuando ya ejercía la presidencia, decisión que, a su juicio, evitó que Ecuador “se convirtiera en otra Venezuela”.
El próximo lunes, un juez decidirá si el caso pasa a juicio. La Fiscalía sostiene que Moreno, su esposa y su hija recibieron más de un millón de dólares en sobornos cuando él era vicepresidente, provenientes de la empresa estatal china Sinohydro, responsable de la construcción de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.
En un mensaje difundido en redes, Moreno aseguró haber entregado a la Fiscalía todas las pruebas necesarias y afirmó que no existe evidencia de que haya recibido dinero. También defendió la inocencia de su familia y cuestionó por qué Correa y el exvicepresidente Jorge Glas no están incluidos en el expediente, siendo —según él— quienes contrataron y ejecutaron la obra.
Moreno recordó que fue durante su mandato cuando se detectaron más de 17,000 fisuras en la central hidroeléctrica, lo que lo llevó a rechazar su recepción formal y a iniciar un proceso de arbitraje internacional. Actualmente, el exmandatario se desempeña como comisionado de la OEA para Asuntos de Discapacidad, con sede en Paraguay.
La Fiscalía calcula que los sobornos de Sinohydro suman más de 76 millones de dólares. Dentro de ese monto, sostiene que Moreno habría recibido 660,000 dólares de forma ilícita, incluyendo una vivienda y mobiliario. El resto habría sido destinado a hermanos, familiares y allegados del exmandatario. El principal beneficiario, según la investigación, sería Conto Patiño, amigo de Moreno, junto a su familia, por más de 44 millones de dólares.













Ese caso Sinohydro cada día se pone más enredado
El hombre dice que todo es una venganza política del correísmo
Moreno volvió a darle pa’ lante al pleito con Correa.