Guyana, un pequeño país con las mayores reservas de petróleo per cápita del mundo, se encuentra en el centro de la pugna geopolítica entre Venezuela, que reclama dos tercios de su territorio, y Estados Unidos, cuya petrolera ExxonMobil lidera la explotación de crudo en sus costas.
Mientras Caracas insiste en apropiarse del Esequibo, Georgetown ha reforzado su alianza con Washington y respalda el despliegue de barcos estadounidenses en el Caribe. El diferendo territorial, que lleva más de un siglo, volvió a marcar la campaña electoral guyanesa, donde el presidente Irfaan Ali utilizó su postura firme contra Maduro como bandera política.
Venezuela, que en 2023 realizó un referendo interno y nombró un “gobernador” para el Esequibo, no reconoce la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, mientras Guyana insiste en que el Laudo Arbitral de París de 1899 definió sus fronteras de manera legítima.
En medio de denuncias cruzadas sobre incidentes militares en la frontera, Ali asegura que sus fuerzas están listas, aunque reconoce la inferioridad frente al ejército venezolano. Por eso, el acercamiento a EE. UU. es visto como una necesidad estratégica, pese a que muchos critican los contratos petroleros firmados con ExxonMobil como excesivamente favorables a la multinacional.
Analistas coinciden en que el petróleo es el núcleo del conflicto: el recurso que reavivó las pretensiones venezolanas y al mismo tiempo el ancla de Guyana para apoyarse en Washington.














El Esequibo sigue siendo un dolor de cabeza pa’ Caracas desde hace siglos
ExxonMobil metida hasta el cuello, Estados Unidos no deja pasar la oportunidad.”
“Guyana con petróleo y Venezuela queriendo el pastel completo, eso se va a poner candela