El Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (UNESCO IESALC) publicó un informe que destaca las repercusiones inmediatas de la pandemia en la enseñanza superior y en particular en los estudiantes más vulnerables.
El informe examina las medidas que han adoptado los gobiernos y las instituciones de enseñanza superior para garantizar el derecho a la enseñanza superior durante la pandemia, considera varios escenarios y ofrece algunas recomendaciones sobre la reapertura de las instituciones.
En 2017, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estimó que más de 5.3 millones de estudiantes estaban estudiando fuera de los territorios de los que eran nacionales, siendo China el remitente número uno de estudiantes (928.000) al extranjero a escala mundial.
Actualmente, los cierres temporales de instituciones de educación superior (IES) por causa de la pandemia del COVID-19 han dejado de ser noticia porque ya son mayoría los países donde han dejado de operar presencialmente. Las estimaciones de UNESCO IESALC, refleja que el cierre temporal afecta aproximadamente a unos 23,4 millones de estudiantes de educación superior (CINE 5,6,7,8) y a 1,4 millones de docentes en América Latina y el Caribe; esto representa, aproximadamente, más del 98% de la población de estudiantes y profesores de educación superior de la región.
Según Stefania Giannini, Subdirectora General de Educación de la UNESCO, los efectos presentes de la crisis sobre la educación superior son fácilmente documentables, pero aquellos que dejarán huella en los distintos actores a medio y a largo plazo resultan más sujetos a debate. La falta de referencias a crisis semejantes en el pasado hace difícil poder predecir qué pueda suceder en el futuro inmediato.
“Parece claro que en todo el mundo el cese temporal de las actividades presenciales de las IES ha operado como un enorme disruptor sobre su funcionamiento. El impacto de esta disrupción es muy variable y depende, en primer lugar, de su capacidad para mantenerse activas en sus actividades académicas y, en segundo lugar, de su sostenibilidad financiera”. Indicó Giannini.
Según estimaciones de The Times Higher Education, el impacto de la COVID-19 se saldará, presumiblemente, con unos 80.000 estudiantes chinos menos entrando en los Estados Unidos, 35.000 en el Reino Unido y aproximadamente 30.000 en Australia 10 .
Este impacto redundará de manera diferenciada dependiendo del país del que se trate, pero para Australia, con 1.774.852 millones de estudiantes matriculados en educación superior y 29% de ellos extranjeros (514.707)11, el contingente de estudiantes chinos representa el 20% de los ingresos presupuestarios de las universidades australianas.
Los gobiernos con competencias se han afanado a tomar medidas administrativas para la salvaguarda el funcionamiento del sistema: por ejemplo, modificaciones de los calendarios de matriculación o de exámenes, facilitando su reprogramación, o bien de los procedimientos en curso para la acreditación o el aseguramiento de la calidad.
Cabe destacar que este informe fue realizado por el equipo técnico del IESALC. El proceso fue dirigido por Francesc Pedró, quien diseñó el informe y coordinó su elaboración en la que participaron José Antonio Quinteiro, Débora Ramos y Sara Maneiro.
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