Israel ejecutó este miércoles una ofensiva aérea de gran escala sobre Líbano, en lo que las Fuerzas de Defensa de Israeldescribieron como el mayor ataque coordinado en territorio libanés desde el inicio de la operación militar denominada León Rugiente.
De acuerdo con el Ministerio de Salud libanés, encabezado por Rakan Nasser al Din, los bombardeos han dejado cientos de muertos y heridos en distintas regiones del país, mientras hospitales y equipos de emergencia trabajan bajo fuerte presión ante la magnitud de los daños.
La Cruz Roja Libanesa desplegó un centenar de ambulancias para asistir a los afectados y trasladar heridos desde las zonas impactadas hacia centros hospitalarios.
Según el Ejército israelí, en un lapso de diez minutos fueron atacados simultáneamente más de cien centros de mando y posiciones militares vinculadas a Hezbolá, incluyendo instalaciones de inteligencia, estructuras navales, unidades de lanzamiento de misiles y posiciones de fuerzas especiales.
Las autoridades israelíes sostienen que parte de la infraestructura objetivo se encontraba en áreas densamente pobladas, mientras imágenes difundidas en redes sociales muestran edificios destruidos, columnas de humo y amplias zonas cubiertas de escombros.
Entre las áreas alcanzadas figuran Beirut, el valle de la Becá y el sur del país, en una ofensiva que coincide con el anuncio israelí de cese de ataques directos sobre Irán, aunque sin extender la tregua al frente libanés.
La ofensiva ocurre en un momento de alta tensión regional, marcado por negociaciones indirectas entre Washington y Teherán y por la persistencia de enfrentamientos en distintos frentes del conflicto en Medio Oriente.














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