República Dominicana.- Dicen que el cambio llegó, pero si uno mira alrededor lo que llegó fue el miedo. El país está sitiado por la delincuencia, la gente vive con el corazón en la boca y los barrios parecen zonas de guerra. Por otro lado, el gobierno continúa con el mismo libreto de excusas, anuncios y promesas que se desvanecen en cada rueda de prensa.
Leonel Fernández lo dijo claro: “Un país donde todos nos hemos convertido en rehenes, no podemos salir de noche porque tememos ser víctimas de un asalto. La criminalidad se ha extendido por todas partes”. Lo dijo en Nigua, frente a decenas de nuevos dirigentes que juraron por la Fuerza del Pueblo, y en medio de una realidad que no necesita más discursos, sino respuestas.
El expresidente acusó al PRM de hundir al país en criminalidad y de fallar en lo básico: garantizar seguridad, agua y estabilidad. “Las comunidades están demandando hoy la construcción de acueductos porque estamos carentes de agua potable”, añadió. Una frase que resume lo que se respira en cada rincón del país: abandono.
Así mismo, Paíno Abreu, vocero de la FP, fue más allá. Con su tono mordaz soltó una verdad incómoda: “El PRM no puede venir ahora disque a desligarse de sus narcotraficantes porque fue con el dinero de esa gente que llegaron al poder”. Directo y sin anestesia. Porque cuando la hipocresía es grande, alguien tiene que recordarla.
Paíno no se guardó nada: “Si fuera un caso diríamos eso puede pasar, pero son decenas. Tan fácil que financiaban la marcha verde y no se daban cuenta. Ajá!!” Una frase que parece chiste, pero retrata con precisión la doble moral política que domina el escenario actual.
Entre la criminalidad, la falta de agua, los apagones y las promesas que se repiten cada cuatro años, la sensación es la misma: el supuesto cambio se volvió rutina. Un gobierno que prometió limpiar la casa, pero terminó barriendo la mugre debajo de la alfombra.
El gobierno se esfuerza en mantener su narrativa de éxito, la realidad insiste en gritar más fuerte. Porque cuando la gente vive con miedo, sin agua y sin esperanza, no hay discurso que tape la verdad: el cambio no llegó… lo que llegó fue el desorden.
















Si el gobierno no enfrenta la delincuencia y el abandono de los barrios, el “cambio” se quedará solo en palabras.
Leonel dijo lo que todos pensamos: vivimos como rehenes en nuestro propio país. Es triste, pero es la realidad.
El pueblo está cansado de discursos. Queremos soluciones reales, no excusas cada vez que algo sale mal.
Prometieron cambio y lo que tenemos es más miedo, más apagones y más promesas vacías.
Totalmente cierto. La inseguridad está fuera de control y ya nadie se siente tranquilo ni en su propia casa.
y el pueblo lo que quiere es paz y soluciones no más cuentos en televisión
la vaina del agua y los apagones ta descontrolá otra vez
el PRM tiene que ponerse pa’ lo suyo porque la calle ta caliente
Paíno no se anduvo con rodeos tiró las verdades sin filtro
pero también hay que decir que Leonel habla bonito aunque tuvo sus años y dejó lo suyo pendiente
la delincuencia tiene al pueblo con el alma en un hilo
en los barrios no se siente ese famoso cambio del que tanto hablan
la gente está cansá de promesas que se las lleva el viento
ese discurso fue fuego puro y con nombre y apellido
ay mi madre Leonel le dio donde duele