Lo ocurrido en la cumbre celebrada en Barcelona dejó un mensaje común entre varios líderes internacionales: la necesidad de replantear el rumbo global en medio de tensiones políticas, desigualdad y crisis climática.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fue enfática al señalar que no puede haber desarrollo real sin justicia social. Defendió que las decisiones globales deben enfocarse en reducir desigualdades y garantizar bienestar, apostando por una cooperación internacional basada en el respeto mutuo y no en la imposición.
Por su parte, el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, advirtió que la democracia atraviesa un momento de presión y fragilidad. Subrayó la importancia de fortalecer alianzas entre países que compartan valores democráticos, como respuesta a la desinformación y a los desafíos políticos actuales.
Desde Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva puso el foco en la integración regional como motor de crecimiento. Insistió en que una mayor cooperación económica entre países del sur global es clave para alcanzar independencia y estabilidad frente a las potencias tradicionales.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, centró su intervención en la paz y los derechos humanos como pilares de cualquier acuerdo internacional. Destacó que sin participación ciudadana y sin respeto a las libertades, no es posible construir un futuro legítimo ni sostenible.
Finalmente, el mandatario colombiano, Gustavo Petro, planteó la necesidad de un cambio profundo en el modelo global. Su discurso giró en torno a la justicia climática, la transición energética y la urgencia de poner la vida en el centro de las decisiones políticas, advirtiendo que, sin enfrentar la crisis ambiental, cualquier avance será limitado.













el mundo ta manga por hombro y ellos hablando fino
siempre es lo mismo reuniones y promesas pero la cosa sigue igual
eso suena bonito pero al final nadie hace nada de verdad
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