El ministro de Defensa de Rusia, Andréi Beloúsov, advirtió que Estados Unidos está elevando de manera sostenida su capacidad estratégica ofensiva, y que sus acciones —más que sus discursos— muestran una escalada que incrementa el riesgo militar para Moscú.
Durante una reunión del Consejo de Seguridad ruso, Beloúsov señaló que Washington ha abandonado en las últimas dos décadas varios tratados clave de control de armas, entre ellos el acuerdo antibalístico (2002), el tratado de misiles de medio alcance (2019) y el de Cielos Abiertos (2020). A su juicio, una eventual renuncia estadounidense a la moratoria de pruebas nucleares sería “un paso lógico” en esa dirección.
El ministro detalló además que EE.UU. ejecuta un proceso acelerado de modernización de su arsenal estratégico: desarrolla el nuevo misil intercontinental Sentinel, el submarino nuclear Columbia, el bombardero sigiloso B-21 Raider y un misil de crucero con ojiva nuclear. También planea reactivar lanzadores en submarinos clase Ohio y convertir bombarderos B-52H en portadores de armas nucleares.
Beloúsov agregó que Washington trabaja en el programa “Cúpula de Oro”, ideado para interceptar o destruir misiles rusos y chinos antes de su lanzamiento, y que el Ejército estadounidense prepara la incorporación del sistema Dark Eagle, con misiles hipersónicos de alcance intermedio cuya instalación está prevista para Europa y Asia-Pacífico. Según sus estimaciones, desde Alemania el tiempo de impacto hacia objetivos en el centro de Rusia sería de seis a siete minutos.
El ministro también denunció que EE.UU. realiza maniobras frecuentes con fuerzas nucleares estratégicas, citando el ejercicio Global Thunder 2025, donde se practicaron escenarios de ataques preventivos.
En respuesta, Moscú asegura que actuará en simetría. Días después de que Donald Trump ordenara iniciar pruebas nucleares “de inmediato”, altos mandos rusos afirmaron estar listos para hacer lo mismo si Washington rompe la moratoria vigente desde los años noventa. El presidente Vladímir Putin encargó evaluar la viabilidad de preparar ensayos a gran escala, recordando que Rusia cumplirá el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares mientras EE.UU. también lo haga.












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