Panamá. El presidente panameño, José Raúl Mulino, aprovechó este lunes la apertura de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) para expresar su preocupación por la situación política y de derechos humanos en Nicaragua, Cuba, Venezuela y Bolivia.
Durante su discurso inaugural, Mulino afirmó que Panamá, como país anfitrión, tiene la responsabilidad de señalar temas que la región no puede ignorar. En ese sentido, denunció el deterioro de las libertades y los derechos humanos en Nicaragua, mencionando la persecución a opositores, el cierre del espacio cívico, la expulsión de organizaciones humanitarias y el exilio forzado de miles de ciudadanos.
Respecto a Cuba, manifestó su deseo de que la isla pueda avanzar hacia una democracia plena, al tiempo que afirmó que los valores democráticos constituyen una aspiración compartida por todo el hemisferio.
Sobre Venezuela, el mandatario panameño pidió una transición democrática y abogó por la celebración de elecciones libres y transparentes que permitan al país recuperar la institucionalidad.
Mulino también se refirió a la crisis política en Bolivia, expresando su respaldo al presidente Rodrigo Paz y condenando cualquier intento de alterar el orden constitucional mediante acciones violentas.
Asimismo, reveló que propuso al secretario general de la OEA, Albert Ramdin, la creación de una comisión integrada por cancilleres y ministros de Defensa o Seguridad Pública para viajar a Bolivia y apoyar los esfuerzos encaminados a superar la crisis institucional que atraviesa esa nación.
La situación de Haití y los desafíos democráticos de la región figuran entre los principales temas de debate de la 56 Asamblea General de la OEA, que se celebra esta semana en Panamá.















