Imágenes satelitales analizadas por Sanad, la unidad de verificación de datos de Al Jazeera, indican que el ejército israelí continúa demoliendo edificaciones civiles en zonas de Gaza que permanecen bajo su control militar, a pesar de que un alto el fuego con Hamás está formalmente en vigor desde el pasado 10 de octubre.
Las demoliciones se concentran principalmente detrás de la llamada “línea amarilla”, un límite establecido por Israel tras su repliegue parcial, y han sido documentadas entre el 5 de noviembre y el 13 de diciembre, especialmente en los barrios de Shujayea y Tuffah, en la ciudad de Gaza. También se observaron daños recientes en Rafah, al sur del enclave, y en áreas agrícolas cercanas a Deir el-Balah, en el centro del territorio.
Hamás ha denunciado estas acciones como una violación directa del alto el fuego, mientras que expertos en derecho internacional humanitario y organismos de la ONU advierten que la destrucción sistemática de infraestructura civilpodría constituir una violación de la Cuarta Convención de Ginebra. Esta norma prohíbe a una potencia ocupante destruir propiedad privada, salvo en casos de necesidad militar absoluta.
Consultado por Al Jazeera, Adil Haque, profesor de Derecho en la Universidad de Rutgers, sostuvo que dicha excepción es extremadamente limitada y difícil de justificar en el contexto actual. Con un alto el fuego generalizado y solo incidentes armados esporádicos, afirmó que resulta poco creíble que la demolición masiva de viviendas e instalaciones civiles responda a una necesidad militar inmediata.
Además de las demoliciones, el análisis satelital sugiere la instalación de un nuevo puesto militar israelí en Tal al-Za’atar, al norte de Gaza, lo que refuerza la percepción de una consolidación del control territorial. Según Sanad, antes de esta expansión ya existían 39 posiciones militares activas dentro del enclave.
La devastación acumulada es significativa. Datos de UNRWA señalan que más de 282,000 viviendas han sido destruidas, el 93 % de las escuelas han resultado dañadas o arrasadas y casi dos tercios de los hospitales permanecen fuera de servicio. A ello se suma que el Ministerio de Salud de Gaza reporta cientos de muertes adicionales desde el inicio del alto el fuego.
Mientras tanto, declaraciones recientes del jefe del ejército israelí, Eyal Zamir, describiendo la “línea amarilla” como una nueva frontera, han sido interpretadas por Hamás como una señal de que las demoliciones forman parte de una estrategia de control permanente, más que de acciones defensivas puntuales.











Demoler viviendas civiles es dejar a familias sin nada
La gente de Gaza no tiene paz ni con tregua
Eso es difícil de entender dicen alto el fuego pero siguen tumbando casas