La ONU advirtió que la situación de los refugiados rohingya en Bangladesh podría deteriorarse rápidamente por la falta de financiamiento internacional.
Más de un millón de personas, en su mayoría musulmanas, viven hacinadas en campos en Cox’s Bazar, el mayor asentamiento de refugiados del mundo. La crisis se agrava tras una nueva oleada de desplazados desde Myanmar en los últimos 18 meses, producto de la violencia militar en el estado de Rakáin.
Según el ACNUR, el apoyo financiero internacional, especialmente de Estados Unidos y otros países occidentales, ha disminuido drásticamente debido al desvío de fondos hacia gastos de defensa frente a amenazas como Rusia y China.
Solo el 35 % de los 255 millones de dólares solicitados por el organismo ha sido recaudado. Si no se asegura más dinero, a partir de septiembre se afectarán los servicios de salud, y en diciembre podría suspenderse la entrega de alimentos.
El portavoz de ACNUR, Babar Baloch, advirtió que los recortes podrían provocar el colapso de los servicios básicos, y resaltó que Bangladesh ha acogido generosamente a esta población durante años.
A pesar de ello, las condiciones en los campos son críticas por la sobrepoblación y la falta de recursos. La mayoría de los rohingya sigue siendo apátrida, enfrentando discriminación institucional en Myanmar, donde aún persisten las causas que motivaron su huida.








eeuu siempre tiene dinero pa’ guerra pero no pa’ comida
la comunidad internacional como que se cansó de ayudar pero la crisis sigue ahí
ese campamento parece una ciudad entera y cada día llega más gente