La ONU advirtió este martes que el mundo necesita replantear con urgencia su estrategia frente a las múltiples crisis ambientales que amenazan tanto la salud humana como la estabilidad de los ecosistemas. El nuevo Informe Global sobre el Medio Ambiente, presentado en Nairobi, insiste en que el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la degradación del suelo y la contaminación están íntimamente conectados y deben abordarse de forma conjunta.
Bob Watson, uno de los autores principales del reporte, recordó que estos problemas no pueden tratarse por separado. Señaló que el deterioro ambiental está afectando la economía global, la salud pública, la seguridad alimentaria y hasta la estabilidad de los países. “Si no pensamos en todos estos factores al mismo tiempo, seguimos fracasando”, afirmó.
El informe —el más completo realizado hasta la fecha— contó con la participación de casi 300 científicos de 83 países. Entre sus recomendaciones urgentes están: aumentar la inversión ambiental, abandonar progresivamente los combustibles fósiles, promover prácticas agrícolas sostenibles, reducir la contaminación y transformar los sistemas productivos hacia una economía circular.
Los expertos advierten que, si el mundo continúa en la misma trayectoria, las consecuencias serán graves. Las emisiones de gases de efecto invernadero alcanzaron un nuevo máximo en 2024, a pesar de las negociaciones internacionales. Aunque el Acuerdo de París buscaba limitar el calentamiento global a 1.5 °C, las políticas actuales conducen a un aumento de hasta 2.4 °C para 2100.
El cambio climático ya está intensificando fenómenos extremos como huracanes más violentos, sequías prolongadas, olas de calor e incendios forestales. Estos eventos, a su vez, aceleran la degradación del suelo, la deforestación y la pérdida de biodiversidad.
La científica Katharine Hayhoe fue clara: “Si no resolvemos el cambio climático, no podremos resolver los demás problemas”. Según el informe, el 40% del suelo del planeta está degradado, más de un millón de especies están en riesgo de extinción y la contaminación provoca alrededor de nueve millones de muertes al año.
Para atender la crisis, los especialistas estiman que se requieren inversiones globales de unos ocho billones de dólares anuales hasta 2050. Aunque es un esfuerzo elevado, aseguran que los beneficios superarían ampliamente los costos a partir de la segunda mitad del siglo.
A pesar del consenso científico, el informe advierte que la acción global se está volviendo más difícil. La administración de Donald Trump ha obstaculizado varios acuerdos ambientales, retirando a Estados Unidos del Acuerdo de París y promoviendo el uso de combustibles fósiles. Watson criticó que Washington no participara plenamente en las discusiones de Nairobi y que su postura pueda desmotivar a otros países.
Aun así, los autores mantienen algo de optimismo. Confían en que algunas naciones continuarán avanzando y en que la presión social seguirá creciendo. “No se trata de salvar el planeta”, subrayó Hayhoe. “Se trata de asegurar que la sociedad humana pueda vivir de forma sana y próspera. Eso es lo que está en juego”.












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