República Dominicana. – Mientras gran parte del país lucha para entrar al hospital, encontrar medicinas o esperar una cita, en SeNaSa se está cocinando otro capítulo del despilfarro: nuevos contratos millonarios —sin licitación clara, sin habilitación sanitaria y con empresas vinculadas a familiares de exdirectores— que revelan que el saqueo público no se toma vacaciones.
El informe periodístico de N Investiga revela que una empresa recién constituida en 2020, ligada al familiar del exdirector de SeNaSa, firmó un “addendum” en 2021 para atender a miles de afiliados del régimen subsidiado sin que los equipos, costos o servicios aparecieran claros en los documentos oficiales.
¿Sin habilitación, sin transparencia, con montos multimillonarios? Sí. Mientras tanto, pacientes, clínicas y farmacias tienen que esperar pagos que nunca llegan.
El escándalo de SeNaSa ya no es rumor: es una realidad que roza lo sistemático. Y sin embargo, desde el Gobierno se habla de “mejoras” y “cobertura ampliada”. ¿Mejoras para quién? ¿Cobertura para quién paga?
Al pueblo se le cae la paciencia: cuando la salud pública sigue fallando, y los contratos nuevos aparecen bajo sospecha, la indignación se vuelve ruido. Porque en un país donde se sigue pagando más por menos, estos contratos no solo son otra estafa técnica: son un insulto.
SeNaSa contrató. SeNaSa pagó. SeNaSa se ocultó. Y el pueblo… ¿queda para cuándo?
















porque el pueblo ta cansao de tanto robo disfrazado de servicio
ojalá metan mano y saquen a todos esos vivos
da vergüenza ver cómo se juega con la salud del pobre
SeNaSa debería ser ejemplo no escándalo
cada gobierno promete transparencia y terminan en lo mismo
eso de empresa recién hecha y con familiares metidos suena a lo mismo de siempre
uno se pregunta si el dinero del pueblo no tiene doliente
esa vaina de contratos sin licitación huele feo desde lejos
mientras la gente no consigue una cita en los hospitales ellos se están dando la gran vida
ay pero eso sí que da pique
SeNaSa se creó para proteger a los más pobres, no para llenar bolsillos de funcionarios. Ya esto se volvió una burla.
Y mientras tanto, uno tiene que esperar meses por una cita o comprar medicinas carísimas porque “no hay fondos”.
Esto da vergüenza. El dinero de la salud del pueblo no puede seguir siendo un negocio familiar entre políticos y sus allegados.