En el medio de este caos quedaron atrapados El sábado pasado 16 misioneros estadounidenses y uno canadiense de la organización Christian Aid Ministries, quedaron atrapados en el caos que impera en Haití. Seis hombres, seis mujeres y cinco niños fueron raptados. Están en manos de la banda conocida como 400 Mawozo cuya especialidad son los secuestros.
Los 400 Mawozo controla la zona de Croix-des-Bouquet, un suburbio de Puerto Príncipe. Mientras otras bandas se dedican al narcotráfico o el cobro de “impuestos”, los Mawozo tienen el negocio del rescate. Se apoderan de un autobús lleno de pasajeros y los mantienen como rehenes hasta que los familiares puedan pagar por su liberación. O, simplemente, algún “soldadito” ve pasar alguna persona por la calle y la secuestra.
El jefe de la banda es Wilson Joseph más conocido por el apodo en creole de “Lanmò Sanjou”, que significa aproximadamente: “La muerte no sabe qué día viene”. Le encanta hacer vídeos en los que describe con detalle algunos de los delitos que comete la banda y los sube a las redes sociales donde tiene miles de seguidores.
Un buen ejemplo de hasta qué punto el gobierno perdió el control de la seguridad, se vivió unas horas después del secuestro de los misioneros. El convoy del primer ministro, Ariel Henry, fue tiroteado el domingo cuando se dirigía a depositar una corona de flores en la estatua de uno de los padres fundadores de Haití en el centro de Puerto Príncipe, para conmemorar su asesinato.
Horas más tarde, Jimmy Chérizier, más conocido como “Barbacoa”, el jefe más poderoso de los delincuentes haitianos que lidera la banda G9, encabezó una gran procesión por la capital para depositar flores en la misma estatua que había quedado fuera del alcance del primer ministro. Se presentó con un impecable traje blanco de tres piezas y se hizo tomar fotos para distribuir por las agencias internacionales para demostrar quién tiene el poder en Haití.
De acuerdo al periódico infobae, la audacia de las bandas y la incapacidad de la policía para contenerlas han reavivado el debate sobre la posibilidad de desplegar policías y agentes de seguridad de otros países, bajo la autoridad de las Naciones Unidas o de un grupo regional como la Comunidad del Caribe, el Caricom. Pero muchos haitianos siguen oponiéndose a esa intervención exterior, por considerarla una afrenta a la soberanía de su país
Laurent Lamothe, ex primer ministro de Haití, explicó en una entrevista con CNN que cuando la ONU se fue en 2018 dejó un “enorme vacío de seguridad”, con una fuerza policial que no es capaz de luchar contra las bandas o poner a Haití bajo control. Agregó que la mejor ayuda sería que la administración Biden pudiera “reforzar la policía nacional de Haití con suministros y equipos. Las bandas tienen mayor poder de fuego que las autoridades nacionales de seguridad”.
Es probable que las elecciones previstas para este año se retrasen hasta 2022. En tanto, las bandas seguirán azotando a los once millones de haitianos y una de ellas, la de los 400 Mawozo, se podría convertir en la más poderosa si logra los 17 millones de dólares que pide por el rescate de los misioneros estadounidenses.
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