El Gobierno de Rusia admitió este viernes la existencia de un déficit de combustible y largas filas en estaciones de servicio de distintas zonas del país, una situación que atribuyó a los ataques con drones ucranianos contra refinerías e infraestructura energética.
El viceprimer ministro Alexandr Nóvak explicó que varias plantas de refinación han reducido parcialmente sus operaciones debido a los bombardeos, lo que ha afectado la estabilidad del suministro en algunas gasolineras.
«Debemos reconocer que hay problemas y existe un déficit, por lo cual observamos colas. A veces, las gasolineras no funcionan de manera estable», declaró Nóvak, citado por la agencia estatal TASS.
Pese al reconocimiento de la escasez, el funcionario aseguró que Rusia mantiene suficiente capacidad de producción para cubrir la demanda interna e incluso continuar exportando hidrocarburos.
Nóvak también señaló que el aumento del consumo, impulsado por compras de pánico, elevó la demanda entre un 20 % y un 30 %, agravando los problemas de abastecimiento.
Ante la situación, el Gobierno ruso suspendió temporalmente las exportaciones de gasolina y diésel y no descartó la posibilidad de importar combustibles para estabilizar el mercado interno.
En los últimos días, diversas plataformas digitales en Rusia han habilitado mapas interactivos para informar en tiempo real qué estaciones de servicio disponen de combustible, mientras medios internacionales estiman que la crisis podría estar afectando a cerca de un tercio de la población del país.













