La emergencia provocada por los dos fuertes terremotos registrados el pasado miércoles continúa agravándose. Las autoridades venezolanas elevaron este viernes a 589 la cifra de fallecidos, mientras que 2,980 personas han resultado heridas, en medio de intensas labores de búsqueda y rescate.
A este panorama se suma la preocupación por los más de 50,000 desaparecidos que, según estimaciones del jefe de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, podrían permanecer atrapados bajo los escombros en las zonas más afectadas.
Los movimientos telúricos, de magnitudes 7.2 y 7.5, causaron el colapso de decenas de edificaciones, especialmente en La Guaira, donde familiares, vecinos y voluntarios trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes ante la limitada disponibilidad de maquinaria pesada.
En distintos puntos de la ciudad se repiten escenas de angustia. Residentes denuncian que han tenido que iniciar por cuenta propia las labores de rescate mientras esperan el refuerzo de los equipos especializados.
La presidenta interina, Delcy Rodríguez, informó que el número de réplicas asciende a 214 y declaró al estado de La Guaira como zona de desastre, además de ordenar su militarización para facilitar la distribución de alimentos, agua y otros insumos básicos.
Mientras tanto, equipos de rescate de al menos 17 países ya comenzaron a llegar a Venezuela para apoyar las operaciones de búsqueda. Entre ellos figuran brigadas de México, Colombia, Ecuador, El Salvador, Chile y Suiza, así como una misión de asistencia enviada por Estados Unidos.
Las labores de rescate continúan en condiciones complejas. En varios edificios colapsados, socorristas y voluntarios hacen pausas para guardar silencio con la esperanza de escuchar señales de vida entre los escombros, mientras familiares esperan noticias de sus seres queridos.
Las autoridades mantienen activos los operativos de emergencia y advierten que la cifra de víctimas podría aumentar conforme avancen las labores de búsqueda en las áreas devastadas.














