República Dominicana.- El nuevo director del Inabie, Rafael Adolfo Pérez de León, salió del Santo Cerro con más fe en la transparencia que la misma Virgen de las Mercedes. Prometió, casi en tono de juramento, que bajo su mando habrá licitaciones “transparentes, eficientes y competitivas”. Una frase tan repetida en la administración pública que ya debería inscribirse en los manuales de protocolo, justo al lado de “me entregaré en cuerpo y alma”.
Claro, la transparencia en el Inabie se ha convertido en una especie de unicornio institucional: todos dicen que existe, pero nadie la ha visto. El funcionario, apelando a su hoja de vida en Promese/Cal, recordó que manejó 54,000 millones de pesos sin impugnaciones. Lo que no explicó es cómo, en medio de un país donde hasta una licitación de bombillos genera sospechas, logró que nadie levantara la mano. ¿Milagro administrativo o simplemente una fe ciega en que no hay nada que ver?
Mientras tanto, los escándalos del pasado siguen en manos de Compras y Contrataciones, esa entidad que funciona como el buzón donde se depositan las quejas hasta que caen en el olvido. El PRM repite su receta favorita: heredar un desastre, culpar al pasado y prometer que ahora sí, “esta vez es diferente”.
El director incluso se atrevió a sugerir que los desayunos escolares podrían prepararse en las propias escuelas. Una idea que suena bien en teoría, pero que en la práctica recuerda más a un experimento de laboratorio: cocinas en centros educativos que todavía tienen techos que se caen y aulas sin sillas. ¿Qué podría salir mal?
Al final, Pérez de León aseguró que se entregará en cuerpo y alma. La pregunta que queda es: ¿a quién? ¿A los estudiantes, a los proveedores o a ese aparato político que convierte cada licitación en un botín disfrazado de servicio social?
Porque, seamos francos: en el Inabie no hace falta más fe, ni más promesas desde altares. Lo que hace falta es algo que en este país se volvió escaso: voluntad real para que la transparencia deje de ser sermón y se convierta en práctica. Hasta entonces, la promesa de “hacerlo bien” seguirá siendo el mismo estribillo gastado con el que cada nuevo director intenta vendernos un futuro que nunca llega.
















Si de verdad quiere transparencia que empiece enseñando quiénes serán los proveedores porque ahí es donde siempre se cocina el lío
En este país cada nuevo director entra con fe y termina con expediente la película siempre se repite en instituciones como Inabie
Eso de cocinar desayunos en escuelas sin sillas ni techo es un chiste cruel el problema es real y no se resuelve con discurso
Hablan de licitaciones limpias pero al final siempre hay un grupito que se sienta primero en la mesa y los demás que se fajen
Otro que promete transparencia como si fuera receta mágica pero en Inabie la confianza ya está más rota que butaca de escuela
Mientras no haya voluntad real la transparencia seguirá siendo un sermón sin efecto
Se entrega en cuerpo y alma pero queda la duda a quién realmente
El PRM siempre hereda desastres y promete que ahora sí todo será diferente
La idea de cocinar desayunos en escuelas con techos caídos es un experimento
Compras y Contrataciones sigue siendo un buzón pa quejas que nadie atiende
En República Dominicana hasta una licitación de bombillos genera sospechas
54 mil millones manejados sin impugnaciones suena bonito pero falta ver pruebas
El hombre se colgó de su historial en Promese Cal como si eso resolviera todo
Todos dicen que hay licitaciones claras pero nadie las ha visto
Pérez de León promete transparencia pero eso en el Inabie es un unicornio