El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar el tono contra Cuba al sugerir la posibilidad de desplegar un portaaviones frente a sus costas y afirmar que Washington podría “tomar el control” de la isla con rapidez.
Durante declaraciones recientes, el mandatario mencionó el posible uso del USS Abraham Lincoln, indicando que podría acercarse a escasa distancia del territorio cubano como parte de una estrategia de presión.
Las declaraciones se producen en medio de un aumento de tensiones entre ambos países, tras el anuncio de nuevas sanciones económicas contra La Habana por parte de la Casa Blanca, en el marco de su política exterior.
Desde el gobierno cubano, el presidente Miguel Díaz-Canel rechazó estas acciones y calificó las medidas de Washington como una intensificación del bloqueo económico, al tiempo que denunció su impacto sobre la población.
La actual escalada se da en un contexto de relaciones históricamente tensas entre ambos países, marcadas por décadas de embargo económico y desacuerdos políticos. En los últimos meses, Washington ha justificado sus decisiones alegando preocupaciones de seguridad nacional, mientras La Habana ha reiterado su rechazo a estas acusaciones y ha defendido su soberanía.














