Cada 28 de agosto se conmemora el Día Mundial del Síndrome de Turner, una jornada destinada a generar conciencia sobre esta enfermedad genética poco frecuente que afecta exclusivamente a las mujeres, con una incidencia aproximada de 1 caso por cada 2,500 nacimientos femeninos.
El síndrome de Turner ocurre por la ausencia total o parcial del cromosoma X y provoca rasgos característicos como baja estatura, alteraciones en el desarrollo de los ovarios, problemas cardíacos congénitos y mayor predisposición a condiciones como hipertensión, diabetes o complicaciones renales y oculares.
El nombre de este trastorno proviene del endocrinólogo Henry Turner, quien lo describió por primera vez en 1938. Si bien en la infancia y adolescencia pueden presentarse dificultades físicas y emocionales, los avances médicos han permitido que con un diagnóstico precoz y tratamientos adecuados —como la aplicación de hormonas de crecimiento y hormonas sexuales— las pacientes puedan alcanzar una mejor calidad de vida e integrarse plenamente a la sociedad.
En la actualidad, la detección temprana, incluso desde el embarazo mediante estudios ecográficos, resulta clave para el acompañamiento médico y psicológico de las niñas y mujeres con este síndrome.
El objetivo de esta fecha es visibilizar la realidad de quienes viven con el Síndrome de Turner, promover la investigación científica y fomentar la inclusión social, recordando que con atención integral las pacientes pueden llevar una vida normal.










