Decenas de altos funcionarios se inmunizaron sin hacerlo público con dosis de Sinopharm que llegaron a Lima en septiembre. Dimite la canciller, Elizabeth Astete, que se vacunó en enero.
El escándalo desatado en Perú después de confirmarse este fin de semana que el expresidente Martín Vizcarra recibió a escondidas una vacuna contra la covid-19 el pasado octubre, cuando todavía estaba en el poder, no para de crecer. La admisión del exmandatario disparó la indignación en uno de los países más golpeados por la pandemia, con más de 43.000 muertes, que se encuentra además a las puertas de las elecciones presidenciales, convocadas para abril.
Las autoridades sanitarias investigan la administración de las denominadas “vacunas de cortesía” de la compañía estatal china Sinopharm mientras ministros y altos funcionarios han reconocido que se inmunizaron sin hacerlo público. Una de las últimas figuras políticas de primera línea afectada por el escándalo ha sido la canciller, Elizabeth Astete, quien la noche del domingo dimitió tras admitir que se vacunó con la primera dosis el pasado 22 de enero sin avisar al actual presidente, Francisco Sagasti.









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