El primer ministro británico, Keir Starmer, logró evitar una derrota parlamentaria sobre su controversial reforma de ayudas sociales, cediendo ante una fuerte rebelión interna.
Más de 120 diputados laboristas se opusieron a los planes del gobierno para recortar las prestaciones por discapacidad y enfermedad, lo que obligó a Starmer a modificar el proyecto de ley. Como resultado, las nuevas restricciones solo se aplicarán a futuros solicitantes, no a los actuales beneficiarios.
A pesar de obtener una mayoría de votos (335 a favor y 260 en contra), las concesiones hechas por Starmer debilitaron significativamente el alcance del proyecto. La reforma tenía como objetivo ahorrar hasta 5,000 millones de libras anuales hasta 2030, pero los recortes ahora se verán reducidos, lo que compromete el impacto fiscal que se había proyectado para reforzar las finanzas públicas.
La revuelta de los parlamentarios laboristas marca la mayor crisis interna desde la victoria electoral del partido en 2024, reflejando una pérdida de autoridad de Starmer dentro de sus propias filas.
Críticos del plan advierten que las medidas propuestas, aun con las modificaciones, podrían empujar a más de 150,000 personas a la pobreza en los próximos años, lo que plantea dudas sobre el rumbo social del nuevo gobierno.










lo bueno e que por lo menos no afectaron a los que ya tienen la ayuda
ya tú sabes tan dividiéndose y acaban de llegar
se le fue el pulso a Starmer con esa rebelión