Cada 26 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Anticoncepción, una jornada destinada a concienciar sobre la importancia de los métodos anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados, controlar la natalidad y proteger la salud sexual de la población. Según estimaciones, 214 millones de mujeres en edad fértil a nivel mundial desean posponer o evitar un embarazo, pero no utilizan ningún método de planificación familiar.
La iniciativa tiene sus raíces en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) de 1994, celebrada en El Cairo, donde el Dr. Nafis Sadik, entonces director del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), afirmó que «las familias sanas se crean por elección, no por casualidad». Esta filosofía sigue guiando los esfuerzos internacionales para que las mujeres y las familias puedan decidir el número de hijos que desean y el espaciamiento entre ellos.
La anticoncepción abarca métodos hormonales, de barrera, dispositivos intrauterinos, esterilización, abstinencia, lactancia como método de protección, y anticonceptivos de emergencia. Aunque América Latina y el Caribe registran un uso elevado de estos métodos, persisten barreras culturales, religiosas y de acceso que dificultan su adopción, especialmente en países menos desarrollados.
El Día Mundial de la Anticoncepción busca, además, promover la educación sexual y la planificación familiar, recordando que la información y el acceso a los métodos anticonceptivos son clave para la salud y el bienestar de la población.













