Un tribunal federal de apelaciones del distrito de Columbia decidió este sábado mantener detenido el programa de deportaciones rápidas impulsado por la Administración Trump, al negarse a suspender el fallo de una corte inferior que lo había bloqueado previamente.
La decisión, adoptada por mayoría (2-1), impide que el Gobierno estadounidense reactive de inmediato las expulsiones aceleradas de inmigrantes indocumentados mientras continúa el proceso de apelación. Según la orden judicial, es poco probable que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) logre demostrar que su mecanismo para identificar a los migrantes sujetos a este procedimiento cumple con los estándares constitucionales.
El documento destaca que no hay evidencia de que las personas detenidas tengan oportunidad real de disputar su elegibilidad para la Deportación Expedita o de presentar pruebas de su presencia continua de dos años en Estados Unidos, requisito clave para evitar este tipo de expulsión.
Este fallo se alinea con la decisión emitida en agosto por la jueza federal Jia Cobb, quien criticó el programa por priorizar la rapidez sobre el debido proceso, advirtiendo que podría conducir a deportaciones erróneas. La magistrada ya había suspendido temporalmente las expulsiones aceleradas por aplicarse a un número excesivo de personas sin análisis adecuado.
La política, restablecida por Trump en enero, permite deportar de forma inmediata a los inmigrantes que no puedan demostrar al menos dos años de presencia continua en el país, sin audiencia ante un juez.











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