Cada 7 de julio se celebra el Día Mundial del Cacao y del Chocolate, una fecha instaurada en 2010 por la Organización Internacional de Productores de Cacao y la Academia Francesa de los Maestros Chocolateros y Confiteros para reconocer la importancia de este fruto y sus múltiples beneficios.
El cacao, cuyo nombre científico es Theobroma cacao, significa en griego “alimento de los dioses”. Se trata de un fruto de origen tropical cuyos primeros registros se ubican en la región amazónica, desde donde se expandió hacia Centroamérica y México.
Históricamente, el cacao tuvo un enorme valor para las civilizaciones precolombinas. Los olmecas lo utilizaban en ceremonias rituales y, posteriormente, culturas como la maya y la azteca lo emplearon incluso como moneda de intercambio.
Tras la llegada de los europeos al continente americano, el cacao fue llevado a Europa en el siglo XVI por los españoles, donde rápidamente se convirtió en un producto exclusivo de la realeza y las clases altas. El primer lugar donde se elaboró chocolate en Europa fue el Monasterio de Piedra, en España, en 1524.
Hoy, el cacao continúa siendo uno de los productos agrícolas más apreciados del mundo y la materia prima de uno de los alimentos más consumidos: el chocolate. Además de su sabor, es reconocido por sus propiedades antioxidantes y por los beneficios que aporta cuando se consume con moderación.















