El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, acordaron no continuar con el desarrollo del Sistema de Combate Aéreo del Futuro, conocido como SCAF, debido a las diferencias entre las empresas encargadas del proyecto.
La iniciativa, lanzada en 2017 por Alemania y Francia, y a la que posteriormente se incorporó España, buscaba desarrollar un avión de combate de nueva generación para reemplazar los Rafale franceses y los Eurofighter utilizados por Alemania y España.
El proyecto enfrentó constantes desacuerdos entre el fabricante francés Dassault y el grupo europeo Airbus, lo que terminó bloqueando su avance.
Pese a la suspensión del avión de combate, las autoridades alemanas indicaron que otros componentes del programa seguirán adelante, especialmente los sistemas destinados a integrar aviones, drones y otras plataformas militares dentro de una misma red de defensa.













