La Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés) puso en marcha sus primeras operaciones en Haití con un operativo dirigido contra una zona controlada por el líder pandillero conocido como “Manno”, ubicada en el sector Village de Dieu, en el centro de Puerto Príncipe.
De acuerdo con la entidad, la intervención forma parte de una estrategia progresiva destinada a debilitar a los grupos armados que operan en el país y crear las condiciones necesarias para que las autoridades haitianas puedan recuperar el control de la seguridad pública.
En la operación participaron miembros de la GSF junto a unidades de la Policía Nacional de Haití (PNH) y de la denominada Task Force, una estructura armada respaldada por el Gobierno haitiano y dirigida por el empresario estadounidense Erik Prince.
Según reportes de medios locales, las fuerzas actuantes lograron ocupar la residencia atribuida a “Manno” en Village de Dieu, uno de los sectores más afectados por la violencia de las pandillas en la capital haitiana. La Policía informó además que se desarrolla una amplia intervención en la zona, donde las autoridades no realizaban operaciones desde hace cinco años.
La llegada de esta fuerza ocurre después de que en abril arribaran a Haití los primeros contingentes procedentes de Chad, como parte de una misión aprobada por la Organización de las Naciones Unidas para apoyar la lucha contra las bandas armadas. El plan contempla el despliegue de hasta 5,500 efectivos de distintas nacionalidades.
La ofensiva se produce en un contexto de creciente inseguridad. El pasado fin de semana, al menos tres agentes policiales y un civil murieron durante enfrentamientos con grupos armados en la localidad de Verette, en la provincia de Artibonite.
Datos de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (Binuh) indican que entre enero y marzo de este año al menos 1,642 personas perdieron la vida y otras 745 resultaron heridas a causa de la violencia. El organismo señala que las pandillas estuvieron vinculadas al 27 % de las víctimas, mientras que las operaciones de las fuerzas de seguridad representaron el 69 % de los fallecidos y heridos, incluyendo a decenas de civiles.
La crisis humanitaria también continúa agravándose. Organismos internacionales estiman que cerca de 5.8 millones de haitianos enfrentan inseguridad alimentaria, mientras que el número de desplazados internos alcanzó los 1.4 millones de personas, una cifra sin precedentes en la historia reciente del país.















