En España, crece la preocupación por un clima de exclusión y hostilidad hacia las personas migrantes, según advirtió el magistrado Luis Carlos Nieto, miembro de Juezas y Jueces para la Democracia. El jurista alertó que se está gestando un contexto social que, en otras circunstancias, con confianza en las instituciones y las fuerzas de seguridad, no sería tolerado.
“El resultado de mezclar ignorancia y odio siempre ha sido la crueldad, y en Europa, cada vez que ha llegado la crueldad, después ha venido la tragedia”, afirmó Nieto, también coordinador de las Jornadas de Derechos Humanos y Migraciones de Motril (Granada).
La advertencia surge tras el episodio ocurrido hace una semana en la playa de Castell de Ferro, en la costa de Granada, donde una lancha rápida desembarcó a un grupo de migrantes —entre ellos un menor— procedentes de Marruecos. La escena sorprendió a bañistas que, entre la confusión, reaccionaron de maneras opuestas: algunos trataron de ayudar ofreciendo agua o alimentos, mientras otros intentaron retenerlos o increparlos.
En redes sociales, sin embargo, las imágenes que se viralizaron fueron principalmente las de enfrentamientos y detenciones por parte de particulares, lo que, según Nieto, responde a un ambiente alimentado por discursos racistas que culpan al migrante de los problemas del país. Recordó que la entrada irregular no constituye un delito, sino una infracción administrativa, y que solo las fuerzas de seguridad están facultadas para actuar en estos casos.
Ana Muñoz, concejal del PSOE en Granada y testigo del suceso, describió como “traumático” ver a personas lanzadas al mar que nadaban para llegar a la orilla. Subrayó que la mayoría de los presentes actuó con humanidad, aunque una minoría intentara impedirles salir del agua.
El Ayuntamiento de Gualchos-Castell de Ferro emitió un comunicado reafirmando que el municipio seguirá siendo una tierra “abierta, plural y solidaria”, rechazando cualquier forma de racismo o xenofobia. Asimismo, recalcó que quienes arriban a sus costas lo hacen empujados por la desesperación y merecen un trato digno.











la gente se olvida que todos venimos de migrantes
el juez tiene razón, ignorancia y odio nunca acaban bien
triste que en Europa se repitan errores del pasado