Decenas de civiles murieron esta semana en el norte de Malí en un ataque de yihadistas aliados de la organización Estado Islámico (EI), que amplía su radio de acción en territorios librados a las atrocidades cometidas por bandas rivales.
Es la primera vez que Talataye, a unos 150 km de Gao, sufre un ataque de tal envergadura por parte del grupo Estado Islámico en el Gran Sahara (EIGS, afiliado al EI).
Talataye, aglomeración de aldeas situada en una vasta extensión desértica, se encuentra en la convergencia de zonas de influencia de diferentes grupos armados, y los enfrentamientos son recurrentes.
Los yihadistas del EIGS, que llegaron el martes, libraron una feroz batalla contra los yihadistas rivales del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (GSIM, afiliado a Al Qaida), y otros grupos armados, entre ellos el Movimiento por la Salvación de Azawad (MSA), de mayoría tuareg, informaron a la AFP diferentes interlocutores.








