La Guardia Costera de Estados Unidos permitió el ingreso a Cuba de un petrolero ruso con más de 700,000 barriles de crudo, tras meses de bloqueo energético impuesto por Estados Unidos, según informó el diario The New York Times. El buque, identificado como Anatoly Kolodkin, tocaría puerto el martes, en la terminal de Matanzas.
La decisión representa un cambio significativo en la política de la administración del presidente Donald Trump, que hasta hace poco:
• Prohibía envíos de petróleo a la isla
• Vigilaba embarcaciones en el Caribe
• Amenazaba con sanciones a terceros países
El tanquero, además, está sancionado por EE.UU., la Unión Europea y Reino Unido, lo que hace aún más llamativa la autorización. La llegada del crudo podría ofrecer un respiro temporal a la isla, que enfrenta una de las peores crisis energéticas de los últimos años, con apagones prolongados y afectaciones en servicios básicos.
Cuba necesita cerca de 100,000 barriles diarios para sostener su demanda, pero la interrupción de suministros desde aliados como Venezuela ha agravado la situación.
Analistas consideran que esta medida:
• Reduce momentáneamente la presión sobre La Habana
• Envía señales contradictorias desde Washington
• Refuerza el papel de Rusia como socio energético clave
Aunque no está claro si se permitirán futuros envíos, la llegada prevista este martes marca un punto clave en medio de la crisis y podría redefinir temporalmente la dinámica energética y política en el Caribe.













Yo creo que Rusia sigue ganando terreno como aliado clave de Cuba en medio de toda esta situación.
Sinceramente, eso manda señales confusas, porque por un lado sancionan y por otro permiten el envío.
Yo entiendo que eso le dará un respiro a Cuba, pero eso no resuelve el problema de fondo que tienen.
Yo veo eso como una movida rara de Estados Unidos, porque primero aprietan y después aflojan sin mucha explicación.
Esa es la forma de Washington de decir que hay un chin de tregua
Qué bien se siente que La Habana vaya a prender los bombillos nítidos
Yo no creo que en Miami estén muy felices con este coro de los rusos