El Parlamento británico aprobó por 314 votos a favor y 291 en contra el proyecto de ley sobre la muerte asistida, un paso histórico que permitiría a adultos con enfermedades terminales, en Inglaterra y Gales, optar legalmente por poner fin a su vida con ayuda médica.
La legislación contempla que solo personas mentalmente competentes, con un pronóstico de seis meses o menos de vida, podrán acceder al procedimiento, siempre bajo evaluación de dos médicos y un panel de expertos.
Este proyecto, impulsado por la diputada laborista Kim Leadbeater, busca ofrecer una «opción compasiva y segura», y es considerado el mayor cambio social del Reino Unido en una generación.
La iniciativa todavía debe pasar por la Cámara de los Lores, donde será sometida a revisión, aunque se espera que el respaldo en los Comunes ejerza presión para su eventual aprobación.
La votación reavivó un debate emocional en las calles de Londres. Grupos a favor portaban carteles como «Mi vida, mi muerte», mientras que opositores levantaban pancartas con lemas como «Cuidemos, no matemos».
Mientras algunos ven la ley como un acto de dignidad, otros temen una «pendiente resbaladiza» que pueda poner en riesgo a pacientes vulnerables. Si se aprueba en los Lores, el Reino Unido se sumaría a países como Canadá y Australia que ya permiten la muerte asistida.










eso de seis meses de vida y dos médicos suena responsable dentro de lo delicado
por lo menos tan poniendo reglas claras no es que cualquiera lo puede pedir
eso allá en Inglaterra pero aquí tú sabes que eso ni se menciona