Las fuerzas de seguridad de la India mataron a 31 presuntos rebeldes maoístas en un enfrentamiento en los bosques de Chhattisgarh, en el centro del país. La operación, basada en información de inteligencia, involucró a cientos de policías y soldados paramilitares.
Durante el tiroteo, dos miembros de las fuerzas de seguridad murieron y otros dos resultaron heridos. Se incautaron armas automáticas y lanzagranadas en la zona.
Este ha sido el combate más letal del año y el segundo en menos de un mes en Chhattisgarh, un estado clave en el conflicto maoísta.
El gobierno indio ha intensificado sus esfuerzos para erradicar a estos insurgentes, que han librado una guerra de guerrillas desde 1967, exigiendo mejores condiciones para las comunidades indígenas pobres. En el último año, al menos 287 rebeldes han muerto en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Los maoístas, también llamados naxalitas, han llevado a cabo emboscadas, ataques a edificios gubernamentales y secuestros en su lucha contra el Estado.
La falta de empleo y servicios básicos en las zonas rurales ha facilitado su reclutamiento. El gobierno indio espera acabar con esta insurgencia para 2026, mientras sigue desplegando miles de soldados en la región conocida como el «Corredor Rojo».







