Cada primer viernes de agosto, el mundo levanta su vaso para celebrar el Día Internacional de la Cerveza, una fecha que nació en 2007 en un pequeño bar de Santa Cruz, California, y que hoy se festeja en más de 50 países y seis continentes.
Lejos de ser solo una excusa para brindar, este día rinde homenaje a una de las bebidas más antiguas y populares del planeta. De hecho, la cerveza acompaña a la humanidad desde hace miles de años: los sumerios ya la elaboraban 4,000 años antes de Cristo, y los egipcios la mezclaban con miel y dátiles como un verdadero manjar de faraones.
Además de refrescante, la cerveza tiene beneficios si se consume con moderación:
- Es baja en grasa y contiene vitaminas del grupo B y minerales.
- Sus antioxidantes ayudan a la salud cardiovascular y ósea.
- Incluso, la cerveza sin alcohol es rica en ácido fólico, ideal para embarazadas.
Curiosidades que sorprenden:
- Los trabajadores de las pirámides egipcias cobraban parte de su salario en cerveza.
- Los vikingos soñaban con un paraíso donde una cabra gigante les daría cerveza eterna.
- En 1922 nació la primera “clara” o “radler”, cuando un tabernero alemán mezcló cerveza con limón para alcanzar a servirle a un grupo de ciclistas sedientos.
Hoy la tradición es simple: compartir una cerveza con amigos, descubrir nuevas variedades y brindar por la buena compañía. Ya sea una rubia, una negra o una artesanal, lo importante es levantar el vaso y decir: ¡Salud!











uno no sabe si brindar por la historia o por el calor que nos da la excusa
desde los sumerios hasta el colmadón, la cerveza nunca ha faltado
hoy se bebe no por sed sino por cultura internacional