Cada 6 de julio se celebra el Día Internacional del Beso Robado, una fecha de origen incierto pero con raíces en Gran Bretaña, donde comenzó a conmemorarse desde el siglo XIX. Con el paso del tiempo, esta curiosa efeméride ha ganado popularidad en varios países del mundo.
A diferencia del Día Internacional del Beso (que se celebra el 13 de abril), el “beso robado” tiene un matiz más juguetón y osado, y se suele usar como pretexto para que quienes sienten algo por alguien pero no se han atrevido a declararse, den el primer paso. Eso sí: siempre con consentimiento.
Aunque no hay un motivo oficial que dé origen a esta efeméride, algunos vinculan la tradición con uno de los besos más famosos de la historia: el retratado en la icónica fotografía de Alfred Eisenstaedt, donde un marinero estadounidense besa espontáneamente a una enfermera en Times Square, el 14 de agosto de 1945, al anunciarse el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Más allá del romanticismo o la tradición, los besos tienen efectos positivos comprobados en la salud:
• Ayudan a reducir la presión arterial.
• Contribuyen a disminuir el colesterol.
• Pueden quemar calorías.
• Alivian el estrés.
• Actúan como analgésicos naturales.
• Estimulan la producción de endorfinas, las hormonas del bienestar.
Sea robado o no, un beso puede cambiar el ánimo de alguien, estrechar lazos afectivos y recordarnos que los gestos más simples siguen siendo los más poderosos. Así que si tienes a alguien especial en mente… tal vez el 6 de julio sea el momento ideal para dar ese paso (¡con su permiso, claro!).










una vaina es un beso robado y otra muy diferente es un beso impuesto el primero es coqueto el segundo es acoso
el problema es que hay gente que no sabe lo que es consentimiento y creen que robarse un beso es obligado y ahí es que se dañan las cosas
eso del beso robado ta chulo si es entre panas que se gustan desde hace tiempo porque a veces uno solo necesita una excusa pa tirarse