Irán anunció la reapertura del estrecho de Ormuz, aunque bajo nuevas restricciones de navegación que obligan a las embarcaciones a utilizar rutas específicas supervisadas por la Guardia Revolucionaria Islámica.
Las autoridades iraníes indicaron que todos los buques que atraviesen ese corredor marítimo deberán desplazarse por trayectos alternativos con el objetivo de reducir riesgos y evitar incidentes relacionados con posibles minas navales en la zona.
Según el esquema establecido, las embarcaciones que ingresen al golfo Pérsico desde el mar de Omán deberán hacerlo por una ruta ubicada al norte de la isla de Larak, mientras que la salida se realizará por el sur de ese mismo punto.
Teherán señaló que todo tránsito deberá coordinarse previamente con sus fuerzas navales mientras permanezcan vigentes las medidas especiales de seguridad.
La reapertura del paso marítimo se produce después del reciente entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán para disminuir tensiones en la región, tras semanas de bloqueo que impactaron directamente en los precios internacionales del petróleo.
Por este corredor estratégico circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de crudo, por lo que cualquier restricción genera efectos inmediatos en los mercados energéticos internacionales.














Eso afecta el comercio
Pero sigue el control fuerte
Eso calma un poco la tensión