Las autoridades sanitarias de Francia informaron este domingo que la intensa ola de calor que afecta al país ha provocado cerca de 1,000 muertes adicionales desde el pasado 24 de junio, aunque advirtieron que la cifra aún es provisional.
El sábado, varias ciudades del centro y este de Francia registraron temperaturas récord, superando los 40 grados Celsius, mientras que París enfrenta una fuerte presión sobre su sistema hospitalario.
En apenas dos días, casi 3,000 personas acudieron a las salas de urgencias de los hospitales públicos de la capital, un incremento de aproximadamente un tercio respecto a la demanda habitual.
Ante la emergencia, las autoridades implementaron medidas excepcionales, entre ellas la prohibición de la venta de alcohol durante la noche y su consumo en la vía pública en París desde el viernes y durante todo el fin de semana, con el objetivo de reducir los riesgos asociados a las altas temperaturas.














Es fundamental seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias durante estas temperaturas.
El calor extremo puede ser tan peligroso como otros desastres naturales.
Mis condolencias para las familias de las víctimas de esta tragedia.