La crisis provocada por el brote del virus Bundibugyo, una cepa del ébola, fue uno de los temas abordados durante la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra.
Durante su intervención este martes, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, manifestó su “profunda preocupación por la magnitud y la velocidad de la epidemia” y advirtió sobre la necesidad de reforzar las medidas de contención frente a una enfermedad que actualmente no cuenta con vacuna ni tratamiento específico.
“En ausencia de una vacuna, hay muchas otras medidas que los países pueden tomar para detener la propagación del virus y salvar vidas”, expresó Tedros, al mencionar acciones como la comunicación de riesgos y el compromiso comunitario.
El funcionario detalló que hasta el momento se han confirmado 30 casos en la provincia congoleña de Ituri, además de dos contagios en Kampala relacionados con personas que habían estado en la República Democrática del Congo, así como un ciudadano estadounidense evacuado hacia Alemania.
Asimismo, indicó que existen más de 500 casos sospechosos y al menos 130 muertes posiblemente vinculadas al brote.
“Estas cifras cambiarán a medida que se amplíen las operaciones sobre el terreno, incluyendo el fortalecimiento de la vigilancia, el rastreo de contactos y las pruebas de laboratorio”, advirtió.
Tedros también mostró preocupación por el impacto del desplazamiento poblacional provocado por conflictos e inseguridad en la región. Según explicó, más de 100 mil personas se han movilizado en Ituri, una zona minera con alto tránsito de población, lo que aumenta el riesgo de propagación.
Además, confirmó que se han registrado muertes entre trabajadores sanitarios, lo que apunta a una transmisión asociada a la atención médica.
El director general de la OMS anunció igualmente la aprobación de un fondo adicional de 3.4 millones de dólares destinados a emergencias, elevando a 3.9 millones el total asignado para responder al brote.
El pasado domingo, la OMS declaró una “emergencia de salud pública de importancia internacional” por el brote que afecta a República Democrática del Congo y Uganda. No obstante, aclaró que la situación aún no cumple con los criterios de “emergencia pandémica” establecidos por el Reglamento Sanitario Internacional.
Por su parte, los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades también declararon la emergencia sanitaria continental para coordinar la respuesta regional, fortalecer la vigilancia epidemiológica y movilizar recursos y personal de emergencia.













