La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) advirtió que las condiciones para el ejercicio del periodismo y la libertad de expresión en las Américas registraron un deterioro dramático, al alcanzar un promedio regional de 47.10 puntos, el nivel más bajo desde la creación del Índice Chapultepec de Libertad de Expresión y de Prensa.
Según el informe, en su sexta edición, este ha sido uno de los peores años para el periodismo en la región, marcado por homicidios, detenciones arbitrarias, exilios e impunidad en países como **México, Honduras, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Colombia, Cuba y Venezuela.
El reporte también señala que el deterioro no distingue ideologías políticas, ya que se presenta en distintos sistemas de gobierno del continente. En ese sentido, advierte que las libertades de prensa y expresión no han sido favorecidas por ninguno de los polos de radicalización política que predominan en la región en los últimos años.
Asimismo, el informe subraya que los presidencialismos autoritarios han marcado la pauta en los países peor evaluados, donde en muchos casos los expertos atribuyen al poder Ejecutivo situaciones adversas para la libertad de expresión. Entre los patrones identificados figuran el uso de instituciones del Estado para criminalizar al periodismo independiente y la estigmatización pública contra la prensa, en ocasiones acompañada de presiones o agresiones de grupos afines al poder.
Como contraste, el estudio destaca que la República Dominicana se ubicó en el primer lugar del índice con 82.17 puntos, siendo el único país evaluado con plena libertad de expresión en el período analizado.














Venezuela (7.02 puntos) y Nicaragua ocupan el sótano del índice, clasificados como países «sin libertad de expresión» y bajo modelos totalitarios.
La SIP califica este periodo (noviembre 2024 – noviembre 2025) como uno de los «peores años» para el periodismo en la historia reciente de las Américas.
El promedio regional cayó a 47.10 puntos, la cifra más baja desde que se creó este barómetro; básicamente, la región está «quemada» en libertad de prensa.