La escalada comercial entre Ecuador y Colombia comienza a generar fuertes repercusiones en la zona fronteriza, donde autoridades y comerciantes alertan sobre pérdidas económicas “gigantes” y el riesgo para miles de empleos.
En la provincia ecuatoriana de Carchi, la viceprefecta Verónica García expresó su preocupación por el impacto de la subida de aranceles, destacando que la economía local depende en gran medida del comercio, la agricultura y el transporte. En ese contexto, insistió en la necesidad de priorizar el diálogo bilateral sin comprometer la estabilidad económica de la región.
Desde el lado colombiano, representantes del sector comercial también advierten consecuencias severas. Xavier Flores, de la Cámara de Comercio de Ipiales, estimó que las pérdidas podrían rondar los 5,5 millones de dólares diarios, afectando no solo el intercambio de mercancías, sino también sectores como la hotelería, la gastronomía, estaciones de combustible y talleres mecánicos.
Además, se calcula que unas 12,000 familias ya han sido impactadas por estas medidas, lo que mantiene en incertidumbre la dinámica económica de la frontera.
Ante esta situación, distintos actores han instado a la Comunidad Andina a intervenir y facilitar mecanismos de diálogo que permitan reducir las tensiones entre ambos países.
El conflicto se intensificó luego de que Ecuador anunciara el aumento de aranceles a productos colombianos hasta un 100 %, medida que será aplicada a partir del 1 de mayo. En respuesta, Colombia adoptó una acción similar, profundizando la disputa comercial.
El Gobierno ecuatoriano ha justificado la decisión en argumentos de seguridad fronteriza, señalando que busca presionar a Bogotá para reforzar acciones contra el narcotráfico y el crimen organizado en la zona limítrofe.














Eso es preocupante
La economía se resiente
Eso afecta a mucha gente