Ucrania lanzó anoche una ofensiva combinada con drones de largo alcance y misiles Neptuno de fabricación local contra el puerto ruso de Novorosíisk y una refinería en la región de Sarátov, según informó el Estado Mayor ucraniano.
El comunicado detalla que para la operación se emplearon “misiles Neptuno y distintos tipos de drones de ataque”. En Novorosíisk, las autoridades rusas declararon estado de emergencia tras el impacto sobre infraestructura portuaria, una terminal petrolera, una lanzadera antiaérea S-400 y varios misiles almacenados en la zona. Las detonaciones generaron un incendio de gran magnitud.
La terminal atacada es una de las más importantes del sur de Rusia para la exportación de petróleo y combustibles, además de servir como punto clave de abastecimiento para las tropas rusas en territorio ucraniano.
En Sarátov, la refinería —ya objetivo en múltiples ocasiones durante la guerra— sufrió varias explosiones por el bombardeo ucraniano. Durante la misma noche, otro ataque impactó un depósito de combustible y lubricantes en la localidad de Engels, también en esa región.
Horas antes, el presidente Volodímir Zelenski había elogiado el desempeño de los misiles de producción nacional, asegurando que sistemas como los Neptuno están mostrando “cada mes” mayor precisión y capacidad destructiva.










